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INFORME FRONTERA SUR 2019: APDHA denuncia más de mil muertes de personas migrantes en la Frontera Sur, cuatro veces más que el año anterior. 7/1/2019.


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El Infome de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía sobre la Frontera Sur documenta que las muertes de migrantes en el mar tratando de llegar a Andalucía se han multiplicado por 4 el año 2018 respecto al anterior: 1.064 (a las que habría que añadir los desaparecidos y silenciados). Y, mientras, el Gobierno de Pedro Sánchez no solo continúa la política "criminal" (dice el Informe) de gobiernos anteriores sino que impide que dos barcos de rescate humanitarios acudan a la zona: el Open Arms y el Aita Mari, que están retenidos en puertos, bloqueando así los esfuerzos de la sociedad civil organizada para ayudar a los náufragos.
Por otra parte, la xenofobia y el racismo están en ascenso e impregnan las políticas de los partidos no solo de ultraderecha. En este contexto, hay que recordar, una vez más, que uno de los ideales de Blas Infante (y por tanto del soberanismo andaluz) es que en Andalucía nadie sea considerado extranjer@. También, que la Solidaridad es la ternura de los Pueblos.

Resolución de AdA sobre refugiados e inmigrantes.

 Resolución de AdA aprobada en la Asamblea Nacional celebrada en Conil (14/5/2016).

Nos ratificamos en que es preciso hacer realidad el ideal de Blas Infante de que “en Andalucía nadie sea extranjero”. Ello significa estar abiertos a acoger a las personas que huyen de la muerte y la destrucción causadas por las guerras, en la mayoría de los casos promovidas por intereses financiero-industriales e imperialistas, y también a los que huyen de la miseria o la carencia de horizontesprovocadas por el hambre o el empobrecimiento de sus países. Condenamos las políticas de No-asilo y de No-inmigración de la Unión Europea, de los gobiernos de los 28 estados que la forman, del Estado Español y de la Junta de Andalucía (que mira hacia otro lado como si nada tuviera que ver en el problema). Proclamamos Andalucía como Tierra de Refugio y como Patria también de aquellos que la hayan perdido. Sólo así podremos ser coherentes con lo que cantamos en nuestro himno: “Sean por Andalucía libres los Pueblos y la Humanidad”.

Plataforma No a la guerra de Sevilla

NO A LA GUERRA
Rechazamos la utilización del territorio de Andalucía para preparar bombardeos o intervenciones militares
Ante las imágenes de los bárbaros atentados de París,  expresión brutal y espectacular de la extensión a Francia y a toda Europa de la guerra que lleva décadas arrasando Oriente Medio, así como  las imágenes mucho menos difundidas -en virtud del cerco mediático- de los atentados en Iraq, Beirut, Túnez y Turquía y de los bombardeos indiscriminados de diferentes potencias en Siria, como también los cientos de miles de personas refugiadas que las guerras intervencionistas de potencias imperialistas y de la OTAN han provocado y a los que  Europa responde de forma tan vergonzosa; organizaciones sindicales, políticas, sociales y ciudadanas, nos dirigimos a la opinión pública en general, a la población trabajadora, a la juventud, así como a todas las organizaciones, sindicatos, partidos y cargos electos que defienden la democracia y los derechos de la población.
Las guerras están íntimamente asociadas a la globalización capitalista que ha promovido a escala planetaria una mercantilización sin límites de la vida social, la naturalización de la criminalidad económica (paraísos fiscales, especulación financiera, corrupción), el desmantelamiento y privatización de los bienes públicos, la imposición de reglas de comercio al servicio de las grandes transnacionales, políticas de ajustes estructurales y flexibilización laboral que resultaron devastadoras socialmente.
Expresamos nuestro rechazo a la guerra, cuyas consecuencias sufren sobre todo la población  y especialmente los sectores y personas más vulnerables, tanto en Europa como en Oriente Medio y África. Rechazamos la islamofobia y que los atentados en Europa sirvan como justificación para recortar los derechos democráticos, las conquistas sociales y los servicios públicos o el derecho democrático de asilo. Hemos conocido como en Francia el gobierno mantiene el estado de emergencia durante tres meses, prohibiendo las manifestaciones sindicales, obreras y populares. Una vez más, la guerra se acompaña de la restricción de las libertades.
Rechazamos, también, la creciente militarización de la sociedad, el desarrollo de la industria de guerra, así como la actitud complaciente y acrítica de muchos medios de comunicación que defienden y justifican las intervenciones militares, presentándolas como “humanitarias” o como “lucha contra el terrorismo”.
Aquí conocemos muy bien lo que supone el terror, porque hace 11 años sufrimos directamente los terribles atentados del 11-M en Madrid, y también conocimos las terribles consecuencias de la participación del gobierno de Aznar en la Guerra de Iraq y la manipulación y mentiras que lanzó el gobierno aprovechándose del dolor de la mayoría de la población.
Denunciamos  la creciente implicación del Estado español en la política de guerra, así como la utilización del territorio de Andalucía para esta política, que se evidencia en las recientes maniobras organizadas por la OTAN desde las aguas de Gibraltar hasta las costas de Almería, así como en la instalación permanente en la base de Morón de la Frontera  de un contingente de 3500 militares de los Estados Unidos, preparados para intervenir en África, que se suman a los contingentes  de los EE.UU y de la OTAN de las bases  de Rota con el “escudo antimisiles”, y Gibraltar. Todo lo cual contradice la vocación de Andalucía como un pueblo profundamente ligado a la Cultura de la Paz y nos convierte en diana de potenciales ataques terroristas en represalia por el papel que se nos ha adjudicado de plataforma para las intervenciones militares en el mundo árabe-islámico y en África.
Denunciamos la pasividad o incluso la colaboración de la Junta de Andalucía  con el papel que los sucesivos gobiernos del Estado han dado a Andalucía como territorio base para las agresiones militares, sin que el pueblo andaluz haya sido consultado nunca sobre esta cuestión fundamental.
Las organizaciones que suscribimos este manifiesto y que nos constituimos en Plataforma manifestamos públicamente: ¡NO EN NUESTRO NOMBRE!, ¡NO A LA GUERRA! Por ello exigimos al Gobierno que no participe en ninguna acción militar contra otros países ni recorte derechos y libertades con tal pretexto y pedimos a todas las fuerzas progresistas que el rechazo a la guerra sea parte de los eventuales compromisos para formar gobierno.
Por ello, hemos acordado constituir una Plataforma Permanente Contra la Guerra en la provincia de Sevilla, como instrumento de movilización y de concienciación permanente,  iniciativa que se entronca históricamente con una trayectoria de años del movimiento pacifista y antimilitarista andaluz y que, por tanto, supone una reivindicación y un hilo de continuidad con la historia de este movimiento, de sus iniciativas y de las plataformas andaluzas contra la guerra, y llamamos a todas las organizaciones sociales, políticas, sindicales y ciudadanas a unirse a ella, para poner en pie un frente unitario contra la barbarie y la guerra, como se hizo contra la guerra de Irak.
Reclamamos la salida de la OTAN, en la vía de avanzar hacia la disolución de esa maquinaria militar, y exigimos el desmantelamiento de las bases militares existentes en nuestra tierra y su conversión hacia usos civiles y centros de ayuda humanitaria.
Expresamos nuestro apoyo a los pueblos que luchan por su libertad, y manifestamos que sólo una visión solidaria e internacionalista de los problemas de la Humanidad podrá evitar la barbarie. Andalucía ha sido históricamente un pueblo de paz y debe situarse a la cabeza de la defensa de la fraternidad entre las naciones y de la justicia como la condición de posibilidad de la paz. Por eso decimos: ¡NO A LA GUERRA, ANDALUCÍA POR LA PAZ!


Anticapitalistas
Asamblea de Andalucía (AdA)
Asociación de Solidaridad con Cuba Bartolomé de las Casas
Asociación Memoria Histórica del PTA
Candidatura Unitaria de Trabajadores (CUT)
Colectivo de Acción Anticapitalista
Ecologistas en Acción
Frente Cívico
Juventudes Comunistas de Andalucía (JCA)
Mujeres de Negro
Participa Sevilla
Partido Comunista de Andalucía (PCA)
Plataforma de Solidaridad con Palestina de Sevilla
Plataforma No somos delito
Sindicalistas contra la guerra
Unidad Cívica de Andalucía por la República (UCAR)
Unión de Juventudes Comunistas de España
Unión Sindical de Trabajadores de la Enseñanza (USTEA)

El antigitanismo europeo y la izquierda transformadora

Según la Liga Internacional de Derechos Humanos y el European Roma Rights Center, sólo durante el año 2015, 11.128 personas gitanas fueron expulsadas en Francia por la fuerza de los lugares en los que
vivían. Así mismo, durante 2014 y 2013, las autoridades del país galo expulsaron a un total de 32.000 gitanos y gitanas sin ofrecer solución alguna a su situación de vulnerabilidad. Sólo en tres años, 43.128 personas han sido literalmente barridas de sus precarios asentamientos por motivos étnicos y económicos en el país de la igualdad, la legalidad y la fraternidad. ¿Hacia dónde? Hacia el vacío mediático. Tal y como ocurre en las películas románticas –permítaseme la odiosa metáfora–, no sabemos qué ocurre después de que los personajes se enamoren, ya que es ahí donde concluye la historia. El final feliz compulsivo francés parece consistir en expulsar una y otra vez a la diferencia gitana y pobre de su escenario civilizatorio precariamente esterilizado.
Durante estos meses, a causa de los atentados de París, son muchas las miradas adiestradas que denuncian la denostable gestión de carácter colonial que los sucesivos gobiernos franceses practican con la diferencia cultural en el interior de sus fronteras. Un diagnóstico como éste nos emplaza a profundizar en la gran responsabilidad que la Europa racista y xenófoba ostenta en la paulatina y silenciosa radicalización del gueto occidental subalternizado. Sólo cuando dicha realidad salpica la metrópoli del blanco y su familia, el Estado comienza a preguntarse si habrá formas menos violentas de tratar a las comunidades otras.

Refugiados y (o) Inmigrantes

No podemos mirar a otro lado mientras cientos de miles de seres humanos huyen hacia nosotros desde las ciudades devastadas de Siria, Afganistán, Eritrea, Libia y otros países en guerra. Hay que recibirlos, hay que atenderlos facilitándoles comida, techo y una vida digna, y hay que trabajar porque se den las condiciones para que puedan decidir si vuelven a su tierra. La gente –la sociedad civil con sus asociaciones y plataformas- se ha adelantado, una vez más, a las instituciones políticas en reaccionar ante el drama. Y de estas instituciones no es casualidad que sean los ayuntamientos -el nivel más cercano a la ciudadanía- los que antes hayan asumido el tema, definiéndose algunos (y esperemos que sean más) como ciudades-refugio.
Para vergüenza de la Europa que dice ser referente de las libertades y los derechos humanos, varios de los países de la “Unión” están recluyendo a los refugiados en verdaderos campos de concentración, o los arrinconan en “zonas especiales” o les impiden el paso con vallas de alambre y concertinas (fabricadas en Cártama, provincia de Málaga) o con gases lacrimógenos y granadas de humo, mientras los gobernantes de los demás países disputan sobre el cupo que les corresponde admitir, en todos los casos radicalmente insuficientes. La sensibilización generalizada que produjo la foto del niño sirio muerto en una playa hace imposible la inacción gubernamental, pero esta es lenta, tardía y, en gran medida, hipócrita: incluso se señala, obscenamente, que los refugiados pueden ser “una nueva oportunidad de desarrollo” (es decir, de tener trabajadores bien formados a muy bajo coste salarial).

Concertinas allí, refugiados aquí

“La solidaridad es la ternura de los pueblos” Pablo Neruda.

El capitalismo es salvaje, es puro gore, es sangriento y depredador. Y no son afirmaciones gratuitas, son realidades palpables en la cotidianidad. Esta forma de producir, de consumir, de vivir que ha secuestrado y colonizado nuestros cuerpos y nuestras relaciones, nos convierte a todas en mayor o menor nivel en verdaderxs lobxs para con nuestrxs congéneres. Justificándose y legitimándose la guerra, el odio, y el racismo, permitiendo el fascismo institucional y el de baja escala en nuestros barrios y pueblos. Una guerra en Egipto supone un incremento de novecientos turistas ingleses engullendo felices y sonrientes pescaitos fritos en los chiringos de la Costa del Sol. Un pepinaco de un Tomahawk de un avión estadounidense que salió de la base militar de Rota, que por error impactó en una escuela, son millones de euros para las constructoras europeas que contratarán los gestores, o si lo prefieren dictadores aparentemente democráticos puesto a golpe de euros y dolares en el trono del país de turno. Es la Globalización, baby, nos dicen. Con dos vasos de aguita, potae de arroz con habichuela para toas, les diría mi abuela. Si no hubierais “rescatado” los bancos... les diría yo.

European Security Fencing, es el nombre de la empresa de Cártama (Málaga), que provee de concertinas a Hungría para que monte a toda prisa su frontera a recién estrenar. El nombre de la empresa malagueña esconde 2 eufemismos en ingles, “European” que quiere decir imperialismo y colonización, y “Security” que suele querer decir dañar, vigilar, mutilar, perseguir, controlar...es decir en andaluz: inseguridá. Son buenas, son cortantes, mas no suficiente contra el horror y el hambre, las pudieron probar nuestrxs hermanxs subsaharianxs aquí cerca en Melilla. Griñan (expresidente de la Junta de Andalucía e imputado por el caso de los EREs), no tuvo el gusto de probarlas, pero dijo sobre esta entidad que era “la apuesta de Andalucía por la innovación, las nuevas tecnologías y el conocimiento para relanzar la economía”. Innovación en el dolor humano, de las concertinas malacitanas, que se exportan a 25 países. Y la importación de vuelta son la gente migrante huyendo de las atrocidades de una vida sin dignidad. Exportamos armas, importamos mano de obra barata o sin eufemismo “esclavos”, que construyan más armas, exportamos dolor, importamos más sufrimiento, es la respiración del Capitalismo inspira, espira, en un continuo machaque social hasta la expiración final. Puesto a exportar algo de Málaga preferiría exportar nuestra incondicional solidaridad andaluza. Los hermanos Mora Salazar han hecho el agosto y mientras tanto aquí en las colonias de la Europa de los mercados, la hipocresía continúa, los políticos se han puesto la chaqueta del “Je sui Refugiado Sirio”. Pero pocos contestan a las preguntas realmente importantes: ¿De dónde salen las armas que generan estas guerras atroces? ¿Quién financia la compra de este armamento? ¿Cuántos países se han saqueado y expoliado para obtener recursos naturales? ¿y cuáles son las consecuencias humanitarias y medio ambientales? Y por ultimo ¿qué beneficios en forma de materias primas o de lucro se va a sacar de esta guerra? Para entenderlo, imprescindible leer el articulo de Olga Rodriguez Los Refugiados vienen, las armas de la UE.y de EE. UU. Se van. 1 . Ya lo cantaba La Polla en “Hombres de Respeto: “Los muertos no interesan y ni si quiera son humanos si sube la bolsa nos da igual”. Y aunque Merkel haciéndose selfies con los refugiados y siendo abucheada por sus ex-camaradas neonazis tenga su puntito, faltan los lacitos de colores y el que rajoy mismo “apadrine” un Sirio. Hasta la izquierda de salón y plató de televisión más “responsable” advierte por lo bajini (Ejemplo Westringe): ¿Cuánto nos va a costar esto? Traer más pobres degradará aun más el paisaje... Todo es pura careta, y teatro, nadie profundiza, nadie explica lo que todo sabemos pero que no queremos oir, no son refugiados, son la consecuencia más directa y cruel del sistema terrorista en que estamos instalados y tiene nombres: Capitalismo, Colonialismo, Imperialismo, Patriarcado...

Cegados y resignados

Ibrahim, el menor de siete hermanos, llegó del vecino Marruecos siendo un adolescente. En el seno de su familia de acogida continuó su crianza junto a Jalid, su hermano y amigo del alma. En ella se dejó querer y educar hasta alcanzar la universidad y licenciarse. El respaldo de su familia andaluza le supuso conseguir la nacionalidad española. Nunca se olvidaría de su tierra y de su familia de origen.
Como cualquier hijo, ha querido honrar a su madre haciéndola partícipe de su vida en esta tierra andaluza que tanto sabe de mestizajes a lo largo de la historia, siendo él un claro ejemplo de ese magnífico resultado. Soñaba con que su madre compartiera su casa, techo y mesa, paseara por la ribera del Guadalquivir y disfrutase de nuestras calles y plazas, tomándose un refresquito en la vecina Corredera. Pero, la maldita ley de extranjería, deshumanizadora, excluyente y criminal, alza un imponente muro para que este encuentro materno y filial se frustre.

Dos relatos sobre náufragos

¿De dónde viene tanto olvido? (Paul Celan)

A orillas del Caribe (sobre un cuento de García Márquez)

Parecía un barco enemigo para la mirada (y la imaginación) de los niños que se encontraban en la playa. “Después pensaron que era una ballena (…)”. Los niños descubren un enorme náufrago ahogado varado en la playa. “Y jugaron con su cuerpo, enterrándolo y desenterrándolo”.Los hombres del pueblo se van acercando a la playa y observan al enorme náufrago. “Lo sacan del mar cubierto de algas (…). Los hombres pensaron que tal vez la facultad de seguir creciendo después de la muerte estaba en la naturaleza de ciertos ahogados”. Las mujeres del pueblo se acercan y se asombran.  El tamaño y la hermosura del náufrago no dejan a nadie indiferente. Pronto se dieron cuenta de que este hombre no era de los suyos. “Era un muerto ajeno (…); no tuvieron que limpiarle la cara para saber que era un muerto ajeno”.
Los hombres quisieron confirmar la identidad del náufrago. “Volvieron de nuevo al pueblo con la noticia de que el ahogado no era de los pueblos vecinos (…), no les faltaba nadie. Las mujeres se alegraron y dijeron, ¡bendito sea Dios –suspiraron- , es nuestro!”. Lloraron y velaron al ahogado. En el pueblo todo sería diferente desde entonces.

NO CALLAR ANTE LAS MUERTES DE INMIGRANTES EN EL MAR

FUNDACIÓN SEVILLA ACOGE
COMUNICADO DE PRENSA

NO CALLAR ANTE LAS MUERTES DE INMIGRANTES EN EL MAR

Los naufragios de embarcaciones repletas de personas inmigrantes se han convertido en una imagen habitual e indolora para la gran mayoría de ciudadanos europeos, pues tales tragedias diarias no levantan olas de protesta e indignación para gritar con solidaridad hacia las víctimas: ¡Basta Ya! Pero no nos duelen, porque no son de los nuestros y no hacemos nada efectivo ni la ciudadanía ni nuestros Gobiernos.

El pasado año 2014, unas 219.000 personas cruzaron el Mediterráneo y 3.500 de ellas perdieron la vida en sus aguas. Miles más seguirán viniendo y muriendo si la UE no actúa y si los ciudadanos no nos alzamos exigiendo más humanidad y más justicia. Europa no puede cerrar los ojos y debe adoptar eficaces medidas de rescate y de acogida de quienes huyen de conflictos, persecución y hambre en África y en otros lugares.

Los principales dirigentes políticos de la UE hacen públicas e hipócritas declaraciones de pesar, al mismo tiempo que sus respectivos Gobiernos incrementan y fortalecen el control policial de las fronteras; endurecen sus leyes de inmigración;  miran impasibles el ascenso de grupos y partidos racistas-xenófobos; no afianzan efectivos y humanitarios dispositivos de acogida y asistencia; casi han desmantelado o eliminado sus presupuestos de cooperación al desarrollo; promueven o consienten conflictos armados en los países del Sur, o se benefician de los mismos (en Libia, Siria, Somalia, Eritrea y otros); sostienen o colaboran con gobiernos dictatoriales y corruptos; sus políticas comerciales neo-colonialistas y las medidas del FMI expolian gran parte de sus recursos económicos, materiales y humanos, etc.

Estas son las grandes causas de la emigración y no la existencia de mafias que trafican con personas y a quienes se quiere culpar exclusivamente de las muertes en el mar. Si no hay cambios de fondo en las políticas de inmigración y en la economía mundial, seguiremos lamentando más y más muertes de tantas personas que sólo buscan y merecen un lugar digno y en paz para vivir

La Fundación Sevilla Acoge une su acción, su protesta y su denuncia a la de muchas otras entidades, organizaciones sociales y personas que trabajamos por una sociedad abierta, plural y justa. Una vez más decimos y exigimos:
¡NO MÁS MUERTES EN EL MAR!

Fuente original: Sevilla Acoge, 23 de abril de 2015

ASAMBLEA DE ANDALUCÍA CONTRA LA OPERACIÓN "MOS MAIORUM"

ASAMBLEA DE ANDALUCÍA CONTRA LA OPERACIÓN "MOS MAIORUM"

Desde la Asamblea de Andalucía, se quiere denunciar la decadencia de la Europa “unionista” empeñada en llevar la moral política y social hasta su fin. La aprobación del “Joint police Operations” sobre la migración que ha dado luz verde la Unión Europea bajo el nombre de “MOS MAIORUM”, con la complicidad y colaboración activa del gobierno español y la Junta de Andalucía, es un ejemplo más de esa decadencia y crisis moral que se está fecundando desde años atrás en las sociedades occidentales en relación a la libertad, igualdad y bienestar de los seres humanos.
Más allá de tratar los asuntos de “casa”, la Unión Europea se preocupa en paliar las organizaciones mafiosas que negocian con la inmigración de humanos, deteniendo y coaccionando a las victimas de estas organizaciones. La UE hace a las victimas más victimas.
Estos treces días de caza “humana” (desde el 13 al 26 de octubre, periodo que durará a la operación) pretende, al menos así lo justifican, fortalecer las fronteras y luchar contra la inmigración irregular desde una perspectiva estadística. Lo que no se aclara, es qué pasará con las personas retenidas y tratadas en el punto uno de los objetivos de esta “CAZA” en la que se justifican las detenciones a las personas llamadas irregulares. Pues una detención de inmigrante irregular conlleva una sanción determinada, la cual, puede ser económica, expulsión a su país de origen o lo que es peor aún, encarcelamiento permanentes en “campos de concentración” como los existentes en el reino capitalista de España, los Cies.
No es de extrañar que este “MOS MAIORUM”, venga propuesto desde la política de Italia. Este concepto latino ya era utilizado por el imperialismo romano de siglos pasados. Esta práctica política era para favorecer y dar privilegio a las clases que poseían el poder en Roma. Es por tanto una herramienta fundamentada en el “derecho” que se otorga el poder para legitimar unas instituciones que preservan sus privilegios y, establecer un orden social determinado mediante el control social de las personas fundamentado en la coacción y el miedo.
Por tanto, el concepto “MOS MAIORUM”, lleva implícito la exclusión de algunas determinadas personas que no son definidas por estas instituciones como pertenecientes a la comunidad que la ejecuta. El problema no es ya solo ni político, alimenticio, cultural, etc... igualmente es un problema de ética humanística. Aquí, en la UE “unionista”, los recursos económicos son destinados a los capitales en lugar de las personas. La seguridad es preferente frente a los derechos de libertad de los seres humanos. No basta con alejar a las personas de los medios de producción sino que se les priva del derecho a la libertad como seres humanos. Europa, con esta política de regulación de los seres humanos crea un nuevo “pogromo” dirigido a la misma humanidad.
Por todo esto, desde Asamblea de Andalucía, se denuncia estas prácticas en política de migración dirigidas desde la Europa neocolonial, las cuales, más allá de luchar contra el crimen organizado, lo que conlleva como daño implícito es la inseguridad y culpabilidad de las personas en situación irregular, la destrucción de familias y hacer más victima aún a quienes son privado del derecho jurídico de ciudadanía y utilizando el miedo como herramienta de control social.
NINGÚN SER HUMANO ES ILEGAL POR NO TENER “PAPELES”. TODO SER HUMANO TIENE EL MISMO DERECHO DE ACCEDER A LAS OPORTUNIDADES MATERIALES E INMATERIALES SIN RESTRICCIONES NI DESIGUALDAD EN RELACIÓN CON OTROS SERES HUMANOS.

Asamblea de Andalucía, 18 de octubre de 2014

Canción triste de todos los veranos

Aunque la estacionalidad sea uno de los factores que lleva todos los veranos ante nuestros ojos la tragedia de las pateras, no podemos ni debemos permitirnos aceptar esa desgracia como una rutina que acompaña al calor, las historias de las celebrities en sus vacaciones en Ibiza o el posado de la familia real en Marivent, eso sí, con “nuevo estilo”. Y, menos aún, no podemos ni debemos resignarnos al lloriqueo hipócrita y al mantra del “efecto llamada” con el que se responde ritualmente en y por buena parte de los medios de comunicación, que acuden al asunto ante la escasez de noticias y de serpientes entretenidas.


Por no hablar de los rutinarios pronunciamientos de la mayor parte de los partidos políticos y, en particular, de los portavoces agosteños del PP y del Gobierno, que son la prueba de que todo puede empeorar. Cansa, pero hay que repetir algunos argumentos trillados, además de los que aluden a la obvia facilidad que brindan las condiciones favorables en el Estrecho, a la imposibilidad de pagar las tarifas de las mafias para tratar de recorrer los 14 kilómetros en navíos menos suicidas que las barcas hinchables y a la decisión de Marruecos de mirar para otro lado.

Via Crucis 2014

Hoy las cruces se llaman vallas de Ceuta y Melilla, se llaman centros de internamiento de extranjeros, se llama negarle la tarjeta sanitaria a una persona por el sólo hecho de ser inmigrante sin documentación, se llama expulsarlos sin ningún miramiento a empujones, en el mejor de los casos, fuera de nuestras fronteras.

Hoy al sepulcro se le denomina costas del Mediterráneo y Atlántico, que hacen de frontera con Europa, y donde miles de africanos dejan sus vidas por intentar vivir con dignidad.
Hoy el vía crucis se llama ley de extranjería que, lejos de fundamentarse en principios sociales y de derechos humanos, tiene como principal valedor al Ministerio del Interior. Un inmigrante sin papeles deberá recorrer un tortuoso vía crucis de documentos exigidos por las administraciones, certificados de buena conducta, contratos laborales, avales de ONG de que son buenos chicos y han tenido un comportamiento irreprochable.
Hoy los azotes y la coronación de espinas están en las fronteras con Marruecos y Argelia donde las palizas, los malos tratos y los escarnios son continuos, donde, más tarde, se les deja en pleno desierto bajo un sol abrasador, muertos de sed y de hambre.

Corazón africano

Candela, una joven andaluza, siente el latido de su nuevo corazón trasplantado mientras su mirada se pierde en el horizonte marino, un horizonte en el que perdieron la vida más de quince subsaharianos en la playa ceutí El Tarajal.
Conforme pasan los días es cada vez más evidente la actuación del Ministerio del Interior en este terrible suceso que violó los principios más básicos de la declaración universal de los Derechos Humanos.
Ahora nos quieren hacer creer, con el manido recurso del "efecto llamada", que quieren invadirnos, como si las indefensas personas muertas de hambre, de frío, de miedo a perder la vida por la guerras que padecen sus países tuvieran un extraordinario ejército que pudiese traspasar las fronteras.
Mientras nuestro Estado está siendo denunciado por la comunidad internacional ante tan tremendo atropello humano, la monarquía marroquí lava su imagen ante Europa no enviando subsaharianos al desierto, a la frontera con Argelia, como venía haciendo, en donde muchos han encontrado la muerte. Mientras, nuestro Estado llena de vallas las fronteras con cuchillas y mallas antitrepa, y elimina las ayudas a la cooperación y desarrollo de los países africanos.
Después de todo este acumulo de violaciones a la vida y de despropósitos políticos ni ha dimitido el ministro del Interior ni el director general de la Guardia Civil, ni el PSOE ha hecho lo suficiente para que esto ocurra.
Candela llora lo sucedido. Justo el mismo día que ocurrió la tragedia en Ceuta recibía el corazón de un joven sin papeles, fallecido en un accidente. Un ser humano no reconocido como ciudadano hizo posible que Candela siga viviendo, que otras dos personas más no tengan que pasar cada tres días por la penosa situación de la hemodiálisis, que dos personas más salven sus vidas al ser trasplantados su hígado y páncreas, e incluso una persona pueda ver el azul del cielo gracias a las córneas del joven inmigrante.
Indiscutiblemente la vida venció a la muerte. ¡Cuántos trasplantes de corazón hacen falta en la Carrera de San Jerónimo para sanar tanta inhumanidad!

Miguel Santiago, Profesor y presidente de la Asociación KALA. Miembro de Asamblea de Andalucía. Diario de Córdoba, 21/Marzo/2014

La Unión Europea y la política de fronteras: Reflexiones ante las próximas elecciones

Los recientes naufragios en las costas italianas han tenido una amplia repercusión por el elevado número de víctimas y la proximidad entre dos hechos que, como señala certeramente Javier de Lucas[1] no son catástrofes humanitarias ni tragedias no imputables a acción humana alguna. Bien al contrario, como este reconocido experto en derecho migratorio denuncia[2], los naufragios en las costas mediterráneas, ocurran en el punto en que ocurran, son el producto, probablemente no deseable, pero si claramente predecible, de tomas de decisiones concretas que se traducen en políticas de fronteras destinadas a construir un “cordón sanitario” que “proteja” al territorio y a los ciudadanos de Europa de las supuestas “invasiones” a las que está expuesta. Esta idea-fuerza, que lo es en cuanto que es producida, difundida y legitimada desde el poder, ha calado profundamente en las representaciones sociales que rodean dos temas que aparecen claramente vinculados, pese a su especificidad diferenciada: la inmigración y el refugio.
Es lógico que así sea, cuando las autoridades políticas de cualquier signo y color los utilizan como una forma, la única en estos tiempos, de demostrar a la ciudadanía que velan por sus intereses, mientras prosiguen con sus políticas de desmantelamiento del estado social, convirtiéndonos día a día en seres más indefensos y asustados. Incluso quienes se pronuncian en contra de la utilización demagógica de la xenofobia y el racismo con fines electoralistas se ven atrapados en la contradicción de que, en la medida en que participan de este marco político común, cuestionarlo puede tener un coste electoral importante. La idea que se impone desde estas posiciones no está exenta de cinismo: por muy dolorosas que sean las consecuencias, no queda más remedio que blindar nuestras fronteras para proteger a los ciudadanos de la llegada de personas que supondrían un coste insostenible de recursos. De esta forma, la responsabilidad de los políticos queda acreditada, y la ciudadanía ve confirmada no sólo la amenaza que se cierne sobre ella con la llegada de inmigrantes y refugiados, sino la eficacia y el celo de los gobernantes.
Incluso en el caso de que estas afirmaciones fueran ciertas, habría que cuestionar una ética que antepone los recursos a las vidas de las personas, pero es que, además, están afirmaciones no sólo no son ciertas, sino que esconden detrás de estos discursos, actuaciones políticas irresponsables que ponen en riesgo no sólo la calidad, sino la propia vida de los ciudadanos europeos, como me propongo demostrar.
1.                           La idea de que Europa está sometida a una presión demográfica inaceptable por parte de los inmigrantes y los refugiados que llegan sus costas está ampliamente instalada en el discurso político y mediático desde el comienzo de este siglo, pero frente a esta representación nos encontramos con una realidad demográfica de envejecimiento de la población europea que hace insostenible la propia reproducción social y dispara los costes de pensiones y sanitarios. Para afrontarlos tendríamos que tener una población en edad activa mucho mayor que la que tenemos en la actualidad, el problema es que para que el sistema funcione, está  población activa debería de tener empleo, y es la masiva destrucción de empleo, y la degradación del mismo, una de las causas directas de la baja tasa reproductiva en los países europeos. Nos encontramos pues, ante la cuadratura del círculo: necesitamos más personas para tener una demografía sostenible, pero esas personas deberían tener trabajo. Esto se podría conseguir invirtiendo la redistribución de la riqueza, y en esta tendencia la clase política tendría mucho que hacer y que decir. Sin embargo, la connivencia entre los poderes políticos y los poderes financieros nos está llevando en la dirección contraria de incremento de la desigualdad social. Hay que denunciar que esta dinámica no tiene nada que ver con que haya o no inmigrantes. El trabajo no es un bien escaso que haya que repartir, sino un bien mal administrado con el objetivo de enriquecer aún más a los más ricos a costa de abaratar hasta límites insoportables para el ser humano los costes de producción.
2.                           Desmontada la idea de que llegan más personas de las que podemos acoger en nuestras envejecidas sociedades, analicemos ahora cuáles son los verdaderos flujos que desestabilizan a las sociedades europeas. Quienes ponen en riesgo nuestro modelo social son quienes ponen en circulación flujos masivos de capital financiero, que utilizan los países, y de manera especialmente sangrante, pero no exclusiva, los más débiles, para ganar ingentes cantidades de dinero con la especulación: la prima de riesgo no es tampoco una catástrofe natural que nos cae por nuestro mal comportamiento económico: muy poca gente en España vivía “por encima de sus posibilidades”. Al igual que con la inmigración y el refugio, se utiliza la tasa del endeudamiento privado como ejemplo del descontrol en el que estamos sumidos y al que hay que someter, ocultando que este endeudamiento fue propiciado para sostener significativas estafas de carácter piramidal diseñadas por los poderes financieros, y en el que los ciudadanos fueron meras, y muy necesarias, víctimas. En lugar de arbitrar medidas que pongan coto a los poderes financieros, se utilizan ingentes cantidades de recursos a reflotar a las entidades, dejando a los ciudadanos completamente indefensos. Hay que reconocer que la jugada les ha salido perfecta: la mayoría de los ciudadanos tiene más miedo a un inmigrante que a entrar en una sucursal bancaria, y ello en contra de toda evidencia empírica personal. Es más, han conseguido que la gente acepte, con pocas protestas, su papel de financiadores de las entidades bancarias, algunos porque han asumido “la culpa”, y otros porque parecen estar en la fase: “virgencita, que me quede como estoy”, y la mayoría ajenos al hecho de que, como se ha demostrado en otros lugares (Latinoamérica, por ejemplo) después de que las “crisis” financieras hayan pasado, lo que sucede normalmente cuando ya no se puede apretar más a la ciudadanía, JAMÁS SE VUELVE a la situación anterior. Dicho de otro modo, la “estabilidad” financiera no se traduce en una vuelta a los derechos sociales anteriores a la crisis.
3.                           En este contexto, si se ha instalado en el imaginario social la idea de que los inmigrantes (porque de los refugiados no se habla, han conseguido borrarlos del imaginario social) y los autóctonos “compiten” por los recursos sociales es porque lo que está teniendo lugar es un desmantelamiento de éstos, particularmente de los sistemas sanitario y educativo, que, una vez agotada la teta del mercado inmobiliario, se están convirtiendo en las nuevas presas del capital en su afán privatizador. La ciudadanía debería ser consciente de que aceptar que un inmigrante no tenga tarjeta sanitaria es el primer paso para que después se acepte pagar el 10% de la quimioterapia. Este modelo de chivos expiatorios deberíamos tenerlo muy presente, ya que forma parte de nuestra historia europea contemporánea. La frase de Martin Niemöller: "Primero vinieron a buscar a los comunistas, y yo no hablé porque no era comunista. Después vinieron por los socialistas y los sindicalistas, y yo no hablé porque no era lo uno ni lo otro. Después vinieron por los judíos, y yo no hablé porque no era judío. Después vinieron por mí, y para ese momento ya no quedaba nadie que pudiera hablar por mí" podría trasplantarse perfectamente al momento actual, sustituyendo a los judíos por los inmigrantes. Después de todo, el tratamiento que reciben inmigrantes y refugiados cuando llegan a nuestras costas, su privación de libertad, adquiere mayor gravedad por la indiferencia de muchos, y no pocos alivios de algunos. Y es que una sociedad que permite que se violen los derechos de algunos considerados como ajenos está preparada para legitimar la violación de todos los derechos. Y cabe enfatizar que no es cierto que la responsabilidad de lo que está pasando provenga exclusivamente de los poderes mencionados, después de todo, ellos hacen lo que consideran mejor para sus intereses, es la ciudadanía, entendida como ejercicio activo de la misma, quién tiene la responsabilidad de denunciar estas políticas y sus gestores, y quien posee las herramientas para hacerlo, no lo olvidemos, por mucho que los poderes, como han hecho siempre, se empeñen en difundir la idea de que cualquier alternativa a su modelo es utópica, poco realista e incluso irresponsable.
Y, en este contexto, tenemos la oportunidad, ante las próximas elecciones al parlamento europeo, de posicionarnos en contra de cualquier partido u organización política que no se pronuncie de manera inequívoca contra la política europea de fronteras. Y de denunciar que difícilmente pueden considerarse democracias regímenes políticos que diseñan medidas que conllevan el incremento del sufrimiento de sus ciudadanos y que en la organización de los flujos migratorios y el tratamiento de los refugiados imponen como norma principal el racismo institucional, según la definición de Focault: “El racismo representa la condición bajo la cual se puede ejercer el derecho de matar…Que quede bien claro que cuando hablo de “matar” no pienso simplemente en el asesinato directo, sino en todo lo que puede ser también muerte indirecta: el hecho de exponer a la muerte o de multiplicar para algunos el riesgo de muerte, o más simplemente, la muerte política, la expulsión”.


Emma Martín Díaz, Catedrática de Antropología de la Universidad de Sevilla, Miembro de Asamblea de Andalucía (16/Octubre/2013)


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